Colegio de Escribanos de la Provincia de Santa Fe

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15 de octubre de 2019

2.3. Anulación

Esta situación hace referencia, latu sensu, al caso en que una escritura no produzca efectos, sea por error en su facción ("Erróse") o por voluntad de las partes o incomparecencia de alguna de ellas ("Desistimiento"). A continuación se tratarán ambos supuestos. Queda claro que una escritura firmada por las partes y autorizada por el escribano no puede anularse, debiendo recurrirse a otros medios jurídicos para revertir sus efectos.

 

 

2.3.1. Desistimiento

Pueden ocurrir dos circunstancias: que la escritura no pase por haberlo dispuesto así las partes, o porque alguna de ellas (por su propia voluntad o por incomparecencia) no firme. En ambos casos la escritura conserva su número y la siguiente continúa con el número posterior. Esta escritura que "no pasó" también integra el índice (véase al respecto el punto 1.5. Índice).

No pasó por voluntad de las partes.
Es el caso de una escritura extendida y firmada por todos los comparecientes que -antes de ser autorizada por el escribano- deciden no otorgarla.
En este caso lo que corresponde es una nota explicando los motivos de las partes para el desistimiento, firmada por todos los otorgantes y autorizada a continuación por el notario  con firma y sello.

No pasó "por desistimiento"
La terminología legal es imprecisa, pues el desistimiento también existe en el caso tratado en el parágrafo que antecede. La referencia está más bien dirigida al caso de incomparecencia del firmante (que si bien puede interpretarse como una expresión tácita de su voluntad de desistir del acto a otorgarse, no es más que eso: una interpretación). Sin embargo, y solamente para mantener un léxico uniforme con texto de la norma, se ha decidido conservar la expresión a los fines de este trabajo. Veamos los dos supuestos posibles,

1) FIRMA DE ALGUNOS, PERO NO DE TODOS
Puede ocurrir que alguna de las partes firme y la otra no, sea por incomparecencia u otra causa. Téngase presente que en el caso de que una parte esté constituida por más de una persona (v.g. la representación conjunta de una sociedad) la falta de firma de una de ellas constituye el caso en tratamiento en el presente acápite. Asimismo, igual circunstancia se configuraría en el caso de que ninguno de los sujetos integrantes de una misma parte concurriera al acto.
En esta situación, de acuerdo con el art. 343, L.O.P.J., debe hacerse constar la circunstancia con una nota del escribano explicando, en lo posible, los motivos del desistimiento. La nota debe estar rubricada con firma y sello del escribano.
Así, sin son varios los comparecientes y solo algunos firman, la falta de firma de los otros, sea que se justifique por su incomparecencia o su expresa voluntad de no otorgar el acto, implica la anulación del instrumento. Si el escribano hace constar que alguno o algunos no concurrieron al acto está encuadrando la situación dentro de un desistimiento (y por ende en la anulación de la escritura) restándole consignar únicamente que "NO PASÓ".

2) NADIE FIRMA
Ya se ha expresado que esta circunstancia también puede interpretarse como un desistimiento tácito de la escrituración. En este caso el escribano debe hacer constar que "NO PASÓ" y, en lo posible, la causa de ello (en casi todos los casos se consigna "por desistimiento de las partes", en consonancia con el criterio expuesto).
La mecánica a adoptar respecto de la numeración de las escrituras siguientes es el mismo que el previsto para toda escritura desistida: se continúa con la cronología correspondiente.


Recaudos
Es de buena técnica y acorde con la solemnidad del acto que el "No pasó" y su explicación sean hechos constar del puño y letra del escribano, aunque no hay norma legal que lo exija o prohiba otros medios (v.g. la utilización de un sello).
En cuanto a los motivos del desistimiento de las partes, es conveniente ser lo más claro posibles en su constancia, recordando en todos los casos que tales instrumentos, aún los no pasados, producen siempre algún efecto cuya intensidad, características y carga pueden depender de ese texto.

Art. 343 (L.O.P.J.) - Si extendida una escritura, no concurrieren las partes a suscribirla o desistieren de hacerlo o desistiera alguno de los otorgantes, habiéndola firmado los demás, el escribano dejará constancia de ello mediante una nota de "No pasó", expresando si fuera posible la causa del desistimiento, seguida de su firma y sello. En tal caso la numeración seguirá.

 

 

2.3.2. "Erróse"

En este caso no se está frente a una escritura extendida sino a otra cuya redacción, por otras causas, no pudo ser terminada. La situación más común actualmente es un error en la impresión al utilizar medios mecánicos para la confección de la matriz.
Aquí, de acuerdo al art. 342, L.O.P.J., se debe abandonar el texto en el estado en que se encuentre y hacer constar tal circunstancia con la palabra "Error". La numeración de la escritura siguiente repetirá la de la anulada, que no se hará constar como tal en el índice. No hace falta comunicar dicha circunstancia al Colegio de Escribanos, bastando tal nota para dar por cumplidos los requisitos legales.

Art. 342 (L.O.P.J.) - Anulación por error o desistimiento. Si comenzada una escritura, se cometiera un error en su contenido que hiciera inevitable su anulación, podrá abandonarse el texto en el estado en que se hallare y se dejará constancia de ello, a continuación con la palabra "error", autorizada con firma y sello del escribano. El número de la escritura anulada se repetirá en la siguiente.

Debe prestarse atención a la cuestión de diferenciar correctamente una escritura que no haya pasado por "desistimiento" de otra que no lo haya hecho por "error".
Una escritura íntegramente redactada desde el membrete hasta el último renglón que las partes hayan decidido no otorgar, o sea no firmar expresando su consentimiento con lo contenido en ella, no puede ser anotada como "error" pues no se cometió equivocación alguna, sino que se frustró por una decisión de los sujetos intervinientes posterior a su creación.
El error surge de la equivocación, del yerro (que como tal es involuntario) cometido no por el sujeto negocial o requirente sino por el autor del instrumento (el escribano) al momento de redactarlo.

 

 

2.4. Correcciones o enmiendas
2.4.1. Pautas esenciales2.4.2. Enmiendas

Las correcciones o enmiendas hacen referencia a conceptos sinónimos, y por ende engloban la misma acción de corrección de defectos . A los fines de este trabajo deben entenderse como indicadoras de una misma actividad, que se trasunta de la siguiente manera: testaduras, sobrerraspados (o raspados), enmiendas propiamente dichas y entre líneas .
Este tema es uno de los que ha ocasionado mayor cantidad de consultas de los inspectores de protocolo al Colegio de Escribanos, y por eso se tratará cada supuesto separadamente, en el ánimo de arrojar la mayor claridad posible.
Las normas rectoras de la ley de fondo en esta materia la contienen los artículos 989 y 1.001 del Código Civil, los que para mayor y más fácil consulta más abajo se transcribirán.
Aclaramos que el artículo 989 es de aplicación a todos los instrumentos públicos, lo que lo constituye en la norma general complementada en el artículo 1.001 para el caso específico de las escrituras.

989 - Son anulables los instrumentos públicos, cuando algunas de las partes que aparecen firmadas en ellos, los arguyesen de falso en el todo, o en parte principal, o cuando tuvieren enmiendas, palabras entre líneas, borraduras o alteraciones en partes esenciales, como la fecha, nombres, cantidades, cosas, etc., no salvadas al fin.

1.001 - La escritura pública debe expresar la naturaleza del acto, su objeto, los nombres y apellidos de las personas que la otorgan, si son mayores de edad, su estado de familia, su domicilio o vecindad, el lugar, día, mes y año en que fuesen firmadas, que puede serlo cualquiera, aunque sea domingo o feriado, o de fiesta religiosa. El escribano debe dar fe de que conoce a los otorgantes, y concluida la escritura debe leerla a las partes, salvando al final de ella, de su puño y letra, lo que se haya escrito entre renglones, y las testadudas que se hubiesen hecho. Si alguna de las partes no sabe firmar debe hacerlo a su nombre otra persona que no sea de los testigos del instrumento. La escritura hecha así con todas las condiciones, cláusulas plazos, las cantidades que se entreguen en presencia del escribano, designadas en letras y no en números, debe ser firmada por los interesados y autorizada al final por el escribano. Cuando el escribano o cualquiera de las partes lo juzgare pertinente, podrá requerir la presencia y firma de dos testigos instrumentales. En este caso, aquel deberá hacer constar en el cuerpo de la escritura, el nombre y residencia de los mismos.

 

 

 

Se denominará ENMIENDA propiamente dicha a la rectificación de letras o sílabas de una palabra.
 Se incluyen esta categoría las transformaciones del singular en plural, v.g. mediante el agregado de la letra "s" al final de la sílaba, o su caso inverso mediante el testado de esta misma letra. Téngase presente que la salvatura en este caso no sería respecto de la letra o letras testadas, sino de la palabra correcta luego de la  enmienda, toda vez que el testado se refiere específicamente a palabras completas.
También puede considerarse una enmienda la eliminación de letras superfluas erróneamente insertadas dentro de una palabra (v.g. "solktero" por "soltero"), o la unión de sílabas, morfemas o fonemas  de una misma palabra que se hallaban separadas debiendo estar juntas.
Este último procedimiento puede hacerse con un guión o pequeño arco que una los elementos equivocadamente separados ("escri-tura", "linde?ro"). Cabe aclarar que la utilización del guión debe ser cuidadosa para no ser confundido con su inclusión aceptada en vocablos compuestos ("no-violencia", "jurídico-notarial").

 

 

2.4.3. Testados

El testado es el procedimiento aplicado a las palabras que deben considerarse como no escritas. Habitualmente (y de manera recomendable) se realiza con una línea por cada letra, en sentido inverso al de la inclinación de la escritura  y de manera que se pueda leer lo testado. La cuestión de la inclinación de la barra posiblemente sea vestigio de la confección manuscrita de las matrices, pero nada impide trazarla de otra forma. La salvatura debe transcribir íntegramente el texto testado a fin de indicar con claridad qué debe tenerse por no escrito, lo que puede implicar fundamental importancia para el caso de la transcripción de signos monetarios o un testamento ológrafo redactado en idioma extranjero que utilice símbolos que podrían confundirse con testados si no se es cuidadoso en la técnica de la salvatura (v.g. "Ø", "¥", "¢").
Puede ocurrir que algún escribano salve de otra forma lo testado, procediendo luego de manera tal que surja clara e indubitablemente en la salvatura cuál es exactamente el texto suprimido. Si bien la técnica a utilizarse en los testados no surge de la letra de la propia legislación, no es recomendable un procedimiento de naturaleza distinta al propuesto en el primer párrafo, puesto que debe cuidarse que los métodos no originen ambivalencias o equívocos .
La misma observación merece el procedimiento de utilizar paréntesis para el testado, salvando luego al final. Ya que los paréntesis pueden tranquilamente utilizarse para el texto válido de la escritura, cualquiera que lea el instrumento y no considere luego expresamente la salvatura puede ser inducido en la errónea creencia de la vigencia de tales partes .

 

 

2.4.4. Sobrerraspados

Así llamados por extensión del concepto contenido en el art. 989 del Código Civil: "raspados", también pueden identificarse como "sobreborrados".
El raspado o borrado refiere al "raído que se hace en el papel con goma o un instrumento cortante para hacer desaparecer algún trazo, letra, sílaba o palabra. En la practica se vuelve a escribir sobre esos raídos, y se ha extendido el uso del sobrerraspado ".
Debe tenerse presente que este es el único medio legal previsto en el Código para hacer desaparecer el trazo que no se quiere que se vea. No está admitido el uso de líquidos o elementos que oculten lo escrito, sea que se sobreescriba encima o no.
El Colegio de Escribanos ratificó expresamente este criterio determinando que en estas situaciones el escribano "debe abstenerse de utilizar cualquier producto químico destinado a salvar o enmendar textos de escrituras, debiendo observar estrictamente lo dispuesto en los arts. 1.001 del Código Civil y 406, apartado 7 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Provincia Nº 10.160". En el caso, se trató la cuestión elevada en consulta por un inspector acerca de la enmienda utilizando líquidos correctores (Acta Nº 1.778 del Consejo Directivo del Colegio de Escribanos de la 2ª Circunscripción, del 11 de mayo de 1.993).

 

 

2.4.5. Entre líneas

El texto de una escritura pública se hace escribiendo sobre líneas llamadas renglones. El procedimiento de INTERLINEADO consiste en escribir palabras o frases en la línea imaginaria existente entre dos renglones, o sea en el espacio entre uno y otro. Pelosi recuerda que no pueden utilizarse estos espacios para más de una entrelínea.
Gráficamente debe colocarse una marca que claramente indique el lugar en que el texto salta del renglón corriente a la entrelínea, y la redacción debe ser tal que permita continuar normalmente la lectura desde el último signo gráfico del texto interlineado al primero inmediato posterior del punto en el que se indicó el comienzo de la entrelínea.
El texto puede ser consignado por el mismo procedimiento con que se redactó el resto de la matriz o, si esta fue impresa por un medio mecánico, también es admisible que lo sea de puño y letra del autorizante (argumento del art. 339. inc. 7, L.O.P.J.). Desde luego debe ser salvado al final de la escritura, conforme al art. 1.001 del Código Civil.
Considerando los principios generales, debe recordarse que la entrelínea no salvada no implica necesariamente la anulabilidad de la escritura si no afecta una parte esencial de ésta (criterio del art. 989 del Código Civil), pero la jurisprudencia entendió que ese caso (texto no salvado) tiene como consecuencia que lo interlineado no forma parte del texto .

Interlínea en la salvatura
Siendo la salvatura un texto que requiere el mismo cuidado que el resto de la escritura (pues su deficiente redacción puede ocasionar la nulidad del instrumento) los recaudos a tener en cuenta al corregir sus errores son iguales a los del resto del cuerpo escriturario. En consecuencia, no es admisible que una entrelínea sea salvada con un salvado entre líneas, comprimiendo en el espacio de un renglón el contenido de dos .

 

 

2.4.6. Salvatura

Toda corrección que se haga al texto escriturario debe ser salvada al final del mismo, antes de la firma de las partes. Si bien no existen normas expresas que determinen la forma de hacerlo se pueden definir algunas precisiones en orden a su correcta apreciación sobre la siguiente regla: La salvatura implica una actividad del escribano que consiste en la transcripción de todas aquellas palabras que hayan sido objeto de una corrección.
El texto final del art. 1.001 del Código Civil expresamente exige que la salvatura sea de puño y letra del autorizante. Orelle recuerda que esta demanda fue impuesta vía reforma legislativa de la ley 9.151, del año 1.913, y "tuvo por finalidad principal terminar con la duda sobre si era el escribano quien debía escribir el texto... es un modo ingenioso de asegurar la intervención y el control personal del escribano en la escritura, a cambio de la facilidad que se le otorga de poder hacer escribir su texto por otra persona ".
Lo mismo establece el art. 339, inc. 7, L.O.P.J., respecto del salvado de puño y letra. Expresamente agrega que todo tipo de corrección (no su salvatura, que debe ser manuscrita por el escribano) puede agregarse con la misma máquina utilizada o de puño y letra del autorizante.

Art. 339 (L.O.P.J.) - Exigencias previas. En la confección y redacción de las escrituras matrices, los escribanos se ajustarán a las siguientes normas... inc. 7. las enmendaduras, los testados y las entrelíneas deberán efectuarse con la misma máquina o de puño y letra del autorizante, salvándolas de su puño y letra.

Del juego de los preceptos contenidos en los artículos 989 y 1.001 del Código Civil se concluye que el objeto de las correcciones o enmiendas es cualquier parte del texto escriturario, pero el Código le ha prestado especial atención a la salvatura de una en especial.
Se refiere a la de las correcciones realizadas en las partes esenciales, sancionando con la anulabilidad del instrumento su ausencia. Esta precisión se diluye un tanto al no determinarse con claridad cuáles son esas "partes esenciales"; la enumeración contenida en el artículo es meramente ejemplificativa (fecha, nombres, cantidades) y no agota la totalidad de las variantes, tal como lo indica la palabra "etcétera" contenida a continuación. En consecuencia se podría afirmar que las partes esenciales pueden variar según el acto de que se trate, o tratar de coincidir con lineamientos generales como el de Salvat, citado por Orelle, cuando dice que parte esencial es aquella que puede modificar los derechos de las partes.
Sin embargo, en cada caso en particular se deberá apreciar la circunstancia que surja del contexto a fin de determinarla . A pesar de lo expuesto no debe entenderse que es exclusivamente el criterio de cada escribano el que debe primar para que, determinando qué es o no es esencial, proceda al salvado respectivo en caso de ser necesario. La obligación y regla es salvar todo tipo de corrección que se haya hecho.
Recuérdese también que la anulabilidad se traduce desde luego en una fuente de responsabilidad para el escribano y afecta al instrumento, pero no necesariamente la de otros anexos con el mismo. En el caso de una escritura de protesto con correcciones no salvadas, un tribunal sentenció expresamente que "no se afecta la fuerza ejecutiva del pagaré cuando el ejecutado no niega la firma del documento, pues la diligencia notarial pierde relevancia cuando el ejecutado reconoce haber firmado el documento ".

MODO DE EFECTUAR LA SALVATURA
Ya se adelantó que no existe una disposición legal específica al respecto, pero en virtud de la delicadeza y entidad de los valores en juego es correcto proceder de forma que se evite cualquier suspicacia o ambigüedad.
El parecer generalizado de la doctrina, e incluso en dictamen solicitado por el Colegio de Escribanos a su asesor jurídico, aconseja la transcripción íntegra de todas las palabras o frases objeto de cualquier tipo de enmienda, no siendo procedente el uso de abreviaturas.

UBICACIÓN DE LA SALVATURA
Los salvados que se hagan, tal como surge de los textos legales transcriptos y la doctrina citada, deben hacerse luego del texto escriturario, inmediatamente posterior a él y sin que haya espacios en blanco entre la última palabra de la escritura a otorgarse y la primera de la salvatura.
De esta manera quedará siempre antes de la firma de las partes (que darán de esta manera su aprobación a las correcciones efectuadas) y de la del escribano.
Cualquier salvatura efectuada en otro lugar (como ser un margen) no brinda certeza de haber sido conformado por las partes y por lo tanto puede devenir en la anulabilidad de la escritura, por lo que debe ser observado por la inspección de protocolos o el referencista que detecte la cuestión . De igual manera no brinda suficiente certeza de aprobación hecha por los otorgantes el hecho de que la salvatura, aún parcialmente, se superponga o haya sido continuada al lado de la firma de uno cualquiera de ellos.

SALVATURA EN DISTINTOS CUERPOS DE REDACCIÓN DENTRO DE LA MISMA ESCRITURA
¿Qué sucede en el caso de una escritura a la que se le han hecho agregados o que relaciona distintos actos relacionados por el autorizante en distintos momentos (v.g. requerimiento para enviar una correspondencia o protestar un pagaré y realización de uno u otro acto en un momento posterior)?. Aquí entonces hay un texto suscripto por las partes (puede que incluso autorizado por el escribano) al que luego le sucede un nuevo texto (que no constituye una escritura diferente) que también puede estar suscripto por ellas (aunque no necesariamente, de acuerdo a lo que se expresará más adelante en los puntos 2.5. "Notas Marginales" y 2.6. "Documento sin compareciente") y finalmente, en todos los casos, autorizado por el escribano.
El principio ya expresado es que la salvatura debe estar antes de la firma del otorgante pues, siendo una modificación del texto original, el que figure después presume que no ha sido aprobada por éste y en consecuencia no forma parte de lo acordado o relatado, siendo de ningún valor la corrección realizada.
Así entonces, se debe tener especial cuidado en determinar quién es el que debe suscribir el texto transcripto dando su aprobación al mismo. Si se aclara que la escritura se leyó a todos los comparecientes son ellos (todos) quienes deben dar su aprobación a lo salvado. Si, como en el caso de los ejemplos citados en el primer párrafo de este ítem, el escribano actúa solo en virtud de un requerimiento que le hicieron con anterioridad, no sería indispensable la firma del requirente, sino solo la del autorizante.

 

 

2.4.7. Otras correcciones

La doctrina admite la posibilidad de otro tipo de correcciones, inspirada en las enseñanzas de Pelosi, cuando recuerda que el texto legal (art. 989 del Código Civil) habla de "alteraciones" en sentido genérico; de esta manera se abre la puerta a otros medios no previstos expresamente pero posibles. El ejemplo citado por todos es (utilizando medios mecánicos de impresión) el estrechamiento de letras y, como dice el mismo Pelosi, "una infinidad de variaciones fruto de las urgencias y hasta del ingenio del dactilógrafo", que también deben considerarse enmiendas o correcciones que deben ser salvadas al final.
En este punto es conveniente recordar una cuestión conexa ya tratada anteriormente (véase el punto 2.4.4. Sobrerraspados) en cuanto a la utilización de productos químicos o "correctores", cuyo uso no es aceptado por el Colegio de Escribanos aún cuando pudiera ser considerado como una forma de corrección no prevista expresamente pero incluida dentro de esa categoría residual del art. 989 del Código Civil: "alteraciones". Se remite al lector al ítem en particular para ampliar la cuestión.

 

 

2.5. Notas marginales

El tratamiento en profundidad de este tema es más propicio para desarrollar en otro momento, pero a fin de atenerse a las características de este trabajo se darán las pautas esenciales que hacen a su correcta interpretación frente a la inspección o estudio de un protocolo notarial santafesino.
Como punto de partida baste indicar que no tiene regulación específica dentro de la normativa notarial local. La única referencia, aunque tangencial, que se puede encontrar al respecto surge de la L.O.P.J. cuando en su art. 356 dispone que "las notificaciones del contenido de las escrituras o actas, podrán efectuarse por diligencia personal, carta certificada o telegrama colacionado. En cada caso el escribano lo hará constar por nota marginal...".
En este caso se está en presencia de una clase especial de nota marginal, tal como lo es también la que se coloca indicando la expedición de primera o ulteriores copias, envío de correspondencia, agregación al protocolo de negativos fotográficos o copias de la misma índole que se entregan al autorizante luego de su revelado, etc. Sin embargo, las que más interesan a este caso, por su novedad en la práctica notarial local y la gran utilidad que brindan, son las llamadas "Notas marginales de subsanación" .
El concepto amplio de nota marginal parece bastante claro en su sola enunciación, pero a poco de adentrarse en su estudio se advierte que es una denominación genérica susceptible de ser dividida en distintas especies.

AUTOR
Su autor es, en todos los casos, el notario autorizante del instrumento, y el primer problema que se plantea es el de su ubicación gráfica en la página de protocolo. A falta de una legislación específica como la contenida en la ley notarial 9.020 de la provincia de Buenos Aires y del cumplimiento estricto de lo previsto en la L.O.P.J. respecto del cierre de la escritura, no queda otro remedio más que insertarlas en aquella parte que propiamente les da nombre: el margen de la hoja. Sin embargo vuelve a recordarse el criterio propiciado por el Colegio de Escribanos respecto de la derogación del cierre de tipo contable. Ese espacio, que ya no estará anulado, es el especialmente adecuado para la inserción del texto respectivo.
Se dijo que el autor es el escribano autorizante, por lo tanto debe recordarse que es un instrumento público, y como tal le son aplicables todas sus reglas, incluso en cuanto a las enmiendas que se hagan a su texto y la manera de salvarlas.

¿Quién firma la nota marginal?
La firma el autor, o sea el escribano que la redactó. Como nota marginal que es, y por su propio contenido, la nota no debe ser otorgada ni suscripta por ninguna de las partes, pues en nada atañe a las cláusulas del negocio concertado entre ellas.
Es interesante reseñar la opinión de Cristina N. Armella respecto de que el adscripto, interino o continuador del Registro puede considerarse habilitado para efectuar la subsanación de la escritura de su antecesor. Agrega que en este caso el espectro de acción se estrecha aún más de lo habitual, pues la subsanación no se puede hacer con relación a un acto hecho por el notario autor del documento a subsanar u operado en su presencia, pues esto no le puede constar al nuevo interviniente. El caso más ilustrativo -concluye- es el de la dación de fe de conocimiento, cuya omisión solo puede ser salvada por el mismo escribano autorizante .

CONTENIDO
¿Qué menciones debe tener?.
a) 
Desde luego el objeto de su existencia, o sea la razón por la cual se la insertó en el protocolo (un poco más adelante se desarrollará más detalladamente esta cuestión),
b) El lugar y la fecha de su facción.Cabe aclarar en cuanto a la fecha que normalmente no coincidirá con la de la escritura, sino que será posterior. Esto es una obvia conclusión extraída de la clase de nota de la que se trata: finalizado el acto, otorgado por las partes y autorizado por el escribano, el instrumento reposa usualmente hasta que por su vocación registral se lo prepara para la inscripción o, si ésta no es necesaria, se expide la copia para el interesado. En ese momento (y aún más tarde, en el caso de los documentos registrables) surge la cuestión que debe ser subsanada, y desde luego el acto que materialice dicha acción llevará la fecha de su realización, indudablemente posterior a la del acto subsanado.

Entiéndase que nada obsta que el error a corregir con este procedimiento se identifique simultáneamente con el otorgamiento y -en igual fecha que él- se lo subsane con una nota marginal, pero este caso constituye la excepción y no la regla.
 La nota termina con firma o media firma del escribano.

¿Qué cosa es materia de la nota marginal?
Este es el punto más delicado de su cuestión, y en él se debe centrar toda la atención del inspector o del referencista (demás está decir la del autor).
De una manera simple se puede abrir la cuestión diciendo que es objeto de la nota marginal de subsanación todo lo que diga el escribano, pero no lo que diga la parte, o sea lo que ésta haya expresado como manifestación de voluntad. Los comparecientes dicen que un inmueble se vende por tal precio, pero no la fecha en que se solicitó el certificado de Registro (si se solicitó): eso lo dice el escribano. Dicen cuál inmueble es el que han querido vender de los que alguien recibió en una sucesión, pero no el juzgado en que ella se tramitó, la nota de inscripción dominial respectiva o la sumaria información que se sustanció para acreditar el correcto nombre del cónyuge del causante: eso lo dice el escribano.
Natalio P. Etchegaray  define con habitual brillantez esta cuestión: "Toda la problemática de la utilización eficaz de las notas marginales gira en torno a la claridad con que el notario autorizante maneje la distinción entre declaraciones de las partes y constancias notariales; y, dentro de las primeras, las que son declaraciones de voluntad negocial (que tipifican el negocio) y las que solo constituyen datos complementarios y aclaratorios para una correcta individualización, registral o fiscal, de los bienes que constituyen el objeto del negocio, o de las personas que lo realizan". Concluye así que únicamente corresponde a las notas marginales de subsanación la totalidad de las constancias notariales y "las referidas a detalles complementarios de bienes o personas comprendidas en el negocio".

Evidentemente es una cuestión de claridad técnica y conocimiento del acto en cuestión. A manera de ejemplo se citan algunos casos comunes subsanables por este medio trayendo a colación omisiones o errores respecto de:
a) Las partes: aquellos datos que no estén sancionados por la legislación de fondo con la nulidad por su ausencia. Sí pueden ser objeto de subsanaciones por este medio las nupcias, nombre y apellido del cónyuge, tipo y Nº de documento (véase el punto 2.2.4.2.)
b) Representaciones: Siempre que hayan sido invocadas en la escritura : datos de los instrumentos justificantes, inscripciones (si correspondieran).
c) Inmuebles: Descripción detallada, en caso de que sea incompleta en la propia escritura y los detalles surjan del plano o título tenido en cuenta para el negocio del que se trate.
d) Constancias notariales: títulos antecedentes, inscripciones registrales, certificados catastrales, números de partidas.
e) Requisitos fiscales: Omisiones respecto de las claves de identificación tributaria requeridas por la A.F.I.P.-D.G.I., A.P.I., etc., o incluso las retenciones que correspondan. EN NINGÚN CASO pueden ser objeto de una nota marginal las manifestaciones que hagan los contribuyentes respecto de opciones que les acuerden las leyes fiscales, pues ellas constituyen evidentemente una expresión de voluntad propia del otorgante en la que el escribano no interviene ni puede suplir.
f) Fe de conocimiento: Si bien su ausencia no invalida la escritura (véase punto 2.2.5.), el hecho de que constituya una falta disciplinaria para el autorizante puede hacerla objeto de una nota
En la realización de una nota marginal de estas características, entonces, podría ocurrir que el espacio para su realización fuera insuficiente. Pues bien, en este caso entra a jugar una discutida calidad instrumental: el documento sin compareciente.

 

 

2.6. Documento sin compareciente

La falta de opinión expresa del Colegio de Escribanos a este respecto limita grandemente el desarrollo de la cuestión, pero se darán algunos lineamientos básicos al respecto partiendo de una sencilla premisa ya adelantada en el último párrafo del acápite anterior: este tipo de instrumentos no son más que una aplicación madura y desarrollada de los principios referentes a las notas marginales.
El tema hace referencia a la posibilidad de autorizar instrumentos en los cuales aparezca como único sujeto interviniente su propio redactor: es decir el escribano. La cuestión suscita debate porque aparentemente la aceptación de institutos como éste atentan contra un principio básico de la actividad notarial: la rogación.
Las corrientes que se oponen y las que lo aceptan en este caso sustentan sus opiniones sobre la interpretación de las mismas normas, aunque con distintos resultados. Para unos (Colegio de Escribanos de Capital Federal, Gattari, Neri) cualquier facción protocolar debe estar rogada, pues así surge del plexo normativo de fondo; para otros (Etchegaray, Armella) la actividad notarial indudablemente debe ser requerida, pero ese requerimiento tiene entidad suficiente como para contener toda la actividad del notario en orden a la producción de un título inobservable y perfecto.
Para mayor claridad la cuestión puede resumirse de la siguiente manera:
I. Aquellos que niegan la posibilidad de esta clase de documentos sostienen que todo acto notarial debe ser rogado al escribano simultáneamente con su facción. Si el compareciente concurre hoy, es hoy cuando se hace y autoriza la escritura con la firma del requirente, no siendo posible la actuación profesional (y su reflejo escriturario) en un momento posterior sin la presencia del interesado.El Registro General de Rosario apoyó esta tesis negatoria en el "VIII Congreso Nacional de Derecho Registral" (Salta, 26 al 28 de agosto de 1.993) .
II. Por el contrario, quienes sostienen la posibilidad de existencia de estos documentos aducen que no existe la regla implícita que se deriva del anterior razonamiento ("No puede haber documento notarial sin un compareciente"). Pero se debe ser muy preciso en esta cuestión: no se niega la necesidad sine qua non de un rogante del ministerio notarial, sino la exigencia de su presencia física coetáneamente al acto o diligencia, al acta o documento que la narra .

Recapitulando, se ve que se está tratando el tema específico de un documento notarial que cumpla la función de una nota marginal de subsanación, es decir que sirva para corregir un error cometido en otra escritura que puede ser salvado con la sola intervención del escribano. La legislación actual ya prevé la existencia de otros documentos notariales sin compareciente . Así, por ejemplo, se citan los siguientes ejemplos:

El art. 1.003 del Código Civil determina que "la protocolización de documentos exigida por ley, se hará por resolución judicial previa. El documento a protocolizarse será entregado al escribano público que haya de realizar la diligencia, para que lo agregue a su protocolo, mediante un acta que contenga solamente los datos necesarios para precisar la identidad del documento protocolizado...".
Toda la doctrina, incluso la opuesta a esta cuestión, es pacífica en considerar que no es necesaria la presencia ni firma del solicitante de la diligencia, en este caso el juez, bien que para unos se está en presencia de una excepción a la regla general mientras que para otros es precisamente una demostración de que esa misma regla no es tal.
En el caso de la provincia de Santa Fe así parece surgir también del art. 678 del Código de Procedimiento Civil y Comercial, que determina el dictado del auto que manda protocolizar el testamento: la orden (o el requerimiento, si se prefiere) está contenido en esta misma actuación.
Sin embargo debe prestarse especial atención a lo dispuesto en el art. 346, L.O.P.J., que exige la presencia de un requirente:

346 (L.O.P.J.) - La protocolización de documentos exigidos por la ley se hará por orden judicial, glosándose al protocolo y transcribiéndolos con la resolución respectiva en escritura que otorgará ante el escribano que haya de cumplir la diligencia, las personas que a tal efecto los presentaren.

Se puede traer otro ejemplo de legislación más actual que también consagra la existencia de estos documentos: la ley Nº 24.441. En la modificación dispuesta al art. 598 del Código de Procedimientos Civil y Comercial de la Nación, respecto de los actos a realizarse dentro de las ejecuciones hipotecarias, se prevé una actividad notarial consistente en la verificación del estado físico y de ocupación del inmueble a ejecutar. En la práctica esto se trasunta en la notificación al escribano de su designación, quien (según el criterio del Juzgado, a veces sin necesidad de aceptación expresa del cargo en el expediente) en virtud de ella procede sin más a efectuar los actos requeridos por ley. En este caso tampoco comparece nadie rogando y otorgando la diligencia: ni el juez ni el acreedor hipotecario (mucho menos el deudor).
La rogación, el requerimiento al escribano para que ejerza su ministerio, existe pero no es coetáneo con el acto realizado (o su relato).
De allí entonces que se puede concluir con Armella: "De lo expuesto afirmamos que si bien existe una obligación legal de prestar el ministerio notarial, ello no obsta a que una vez formulado el requerimiento y aceptado por el  escribano, se perfeccione allí la relación jurídico-notarial que comienza con la "rogatio" y culmina con el documento válido, eficaz y en su caso inscripto, que encuadra en su plenitud en el ámbito jurídico contractual... Sostenemos que si la "rogatio" es la fuente generadora de la relación jurídico notarial, ella subsistirá hasta que concluya la citada vinculación ".

En este orden de ideas, receptando una doctrina que favorece la actividad notarial, contribuye a la seguridad del tráfico jurídico y llena un vacío en la legislación local, puede también entenderse como aceptable la realización de actos tendientes a subsanar otros anteriores con la sola intervención del escribano.
Es el caso evidente tratado en el punto anterior, "Notas marginales", pero no redactado en el margen de un protocolo sino en un documento escriturario nuevo, iniciado por cabeza de protocolo y respetando la cronología de número, fecha, etc. El único sujeto actuante será el notario autorizante, quien lo hará en virtud de la rogatoria contenida en el instrumento a subsanar, que ha iniciado la prestación del ministerio notarial con el fin de obtener un resultado inobservable y perfecto.

Se aclara que los límites de la intervención notarial en este caso serán los mismos que los consignados en el parágrafo referido a "Notas marginales", debiendo agregarse como un elemento más tendiente a caracterizar esta actividad lo siguiente: toda subsanación que pueda hacer el notario es factible de instrumentarse bajo expreso requerimiento de la parte afectada, pero no toda subsanación que quiera hacer una parte puede ser objeto de un documento notarial sin compareciente.

Recaudos posteriores a su instrumentación
Un último punto que requiere adecuada verificación respecto de la actividad del notario autor de un instrumento de estas características es que se haya hecho constar su existencia en el instrumento que le dio origen.
En efecto, debe recordarse que se está comentando la posibilidad de subsanar un error cometido en un instrumento mediante otro posterior, pero en este caso actuando únicamente el notario sin necesidad de requerimiento expreso coetáneo. Dicha actividad subsanadora debe hacerse constar en el documento que se complementa con éste mediante una nota marginal que lo aclare.
Si el protocolo está en poder del escribano él puede por sí mismo insertar la nota con su firma. Si está en custodia del Archivo de Protocolos entonces lo correcto es notificarlo al mismo con el fin de que el Director proceda a insertar la nota en el folio del tomo correspondiente, para lo cual sería suficiente una simple nota suscripta por el autorizante cuya copia, de hacerse, puede dejarse agregada por cabeza del instrumento subsanador. Demás está decir que de toda esta actividad es conveniente dejar constancia marginalmente en el documento matriz autorizado (y otorgado) exclusivamente por el escribano.
Así entonces, suponiendo que la escritura A es el instrumento original otorgado por las partes y la escritura B el documento sin compareciente por el cual el escribano realiza la subsanación del caso:
1) En el margen de la escritura A (tal como se coloca la nota de expedición de primera copia) se hace constar que se otorgó la escritura B, con los datos necesarios para su ubicación en el protocolo correspondiente.
2) En la escritura B, marginalmente, se haría constar el cumplimiento del punto anterior.


* A MANERA DE SUMARIO

En resumen, respecto de este tema lo expresado puede sintetizarse así:
· Autor: el escribano autorizante del instrumento a subsanar (en su caso, y con los reparos consignados, el interino, regente, adscripto o sucesor).
· Materia, correcciones, salvaturas: los consignados en el punto 2.5. "Notas marginales"
· Manifestación instrumental: protocolar, como una escritura, con respeto de la secuencia cronológica y demás requisitos de fondo y forma de las escrituras públicas.
· Recaudo posterior a su instrumentación: Constancias: 1) En el instrumento modificado o rectificado: del otorgamiento de este instrumento; 2) En el propio instrumento: del cumplimiento del ítem anterior

 

 

COMPETENCIA TERRITORIAL
A manera de ayuda para determinar la competencia territorial notarial se transcribe la siguiente tabla con los departamentos y localidades que integran la 2ª Circunscripción del  Colegio de Escribanos.

        

DEPARTAMENTO

LOCALIDADES

DEPARTAMENTOS LINDEROS

BELGRANO

Armstrong, Bouquet, Las Parejas, Las Rosas, Montes de Oca, Tortugas

San Martín, San Jerónimo, Iriondo, Caseros

 

IRIONDO

Bustinza, Cañada de Gómez, Carrizales, Classon, Correa, Lucio V. López, Oliveros, Pueblo Andino, Salto Grande, Serodino, Totoras, Villa Eloísa

Belgrano, San Jerónimo, San Lorenzo, Caseros

 

CASEROS

Arequito, Arteaga, Beravebú, Bigand, Casilda, Chabás, Chañar Ladeado, Godeken, Los Molinos, Los Quirquinchos, San José de la Esquina, Sandford, Villada

Belgrano, Iriondo, San Lorenzo, Constitución, General López

 

SAN LORENZO

Aldao, Capitán Bermúdez, Carcarañá, Coronel Arnold, Fray Luis Beltrán, Fuentes, Jesús María, Luis Palacios, Puerto Gral. San Martín, Pujato, Ricardone, Roldán, San Jerónimo Sud, San Lorenzo, Villa Mugueta

 

Iriondo, Rosario, Constitución, Caseros

ROSARIO

Acebal, Albarellos, Álvarez, Alvear, Arminda, Arroyo Seco, Carmen del Sauce, Coronel Bogado, Coronel Domínguez, Fighiera, Funes, General Lagos Granadero Baigorria, Ibarlucea, Pérez, Piñero, Pueblo Esther, Pueblo Muñoz, Rosario, Soldini, Uranga, Villa Amelia, Villa Gbdor. Gálvez, Zavalla,

 

San Lorenzo, Cons­titución



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